lunes, 27 de septiembre de 2010

Sueños, sueños, pequeños sueños...

Espero sencillamente no cansarlos...pero es lo que hay...además che, es mi diario íntimo!
jajajaja!!



Ojalá pudiera despertarme a tu lado, cada mañana. Por más placentero que haya sido el sueño, despertarme es una tortura. Porque el calor de tu cuerpo se desvanece, tus labios se borran e invisible se vuelve tu figura. Desesperada te busco entre las sábanas frías aún sabiendo que no estás allí. Que nunca lo estuviste. Aunque tus besos y tus caricias me hayan parecido muy reales. Puedo tener sueños muy vívidos y realistas.
Ay, qué sería de mí sin mis sueños? Qué sería de mí si no pudiera escribirte?
Si pudieras siquiera comprender lo arduo que es no mostrarme entera, callar todo aquello que quisiera decirte… pero no debo hacerlo y por ello callo. Qué sentido tendría? A ninguno de los dos le haría bien, no sería bueno. Lo que realmente me sorprende es que no lo notes. No puedo obligar a mis ojos a no mirarte con amor, ni a mis labios a no besarte con ternura. Y cuando me quedo mirándote, mirándonos, después de cada beso, no notas allí que te amo? No sientes como si quisiera decirte algo? Siempre. Acompaso tu respiración a la mía, aunque siempre me falta el aire. Me aceleras el corazón con el más mínimo roce, con tus abrazos, y quisiera creer que sientes lo mismo cuando me miras con dulzura. Soy tan triste y tan feliz cuando tus labios se posan en mi frente, en cualquier parte de mi anatomía. A veces puedes ser tan suave. Te siento al lado mío ahora mismo, mientras te voy escribiendo. De pronto me siento cálida y llena de amor. Es una sensación extraña sentirme acompañada cuando estoy tan sola. Eso no lo tuve nunca antes. Y más extraño es el no escribirte cuando quiero sino cuando quieres que te escriba. Porque no puedo hacerlo a voluntad, no; las palabras no salen. Y por más que necesite matar el tiempo escribiéndote, sólo puedo hacerlo en ciertas ocasiones; como hoy. Tal vez sea que aún tengo tu perfume en mi piel, o que anoche te soñé con más intensidad que nunca. O simplemente te necesito demasiado.
Seguramente esa es la clave. Necesitarte, anhelarte y desearte con todas mis fuerzas para escribirte. Sólo así puedo. Y es que cariño, me había acostumbrado a negarte con tanto ahínco que querer liberarte aún me cuesta. Es un arma de doble filo amarte. Costó asumirlo, y ahora que lo he hecho me cuesta acallarlo. Soy tan frágil y tonta. Pero te amo y te necesito. Aunque nunca vaya a decírtelo, mi amor, espero de todo corazón que lo sientas.


Hika ♥

(romanticona yo?)

domingo, 26 de septiembre de 2010

Confesiones de una típica adolescente

Una hora más. Sólo una. Pareciera que el tiempo no quiere correr. Que se mueve con pereza sólo para incordiarme. Y aunque busco y rebusco no puedo encontrar el medio para hacer correr a los minutos.
Lo peor de todo es que cuando pase esta hora tortuosa, el poco tiempo que tengamos juntos se vaya muy pronto. Ese caballero molesto e incordioso siempre me juega una mala pasada. Cuando necesito que se apure no viene y cuando necesito desesperadamente refrenarlo, aunque le retenga con uñas y dientes, se me escurre entre las manos cual si fuera agua.
Por eso heme aquí escribiendo. Escribiéndote. Para acercarte un poco, para tenerte sólo mío, aunque sea en mis letras. Para esquivar al tiempo, para ponerme al límite de él. Para soñarte.
Es tan hermoso soñarte que duele. Dulce que empalaga y luego deja un sabor margo. Así y todo me gusta tanto…
Vos me gustas tanto. Si me dejaras me pasaría horas acariciando tu rostro. Me perdería sin temor alguno en las fangosas aguas de tus ojos, sintiendo el roce de tus pestañas allí, en el mismo centro de tu alma. No te podría no explicar cuánto besaría tus labios carnosos. Llenos y firmes. Esa sonrisa casi omnisciente que los domina y que a pesar de mis esfuerzos y mi voluntad siempre le arranca una a mis labios.
El latido de tu corazón, con mi oído pegado a tu pecho, acelera al mío, mientras tus brazos me rodean y me hacen sentir segura y protegida. Y a su vez tan desprotegida e insegura que me hacen dudar. Porque nunca sé qué esperar y dejo de ser la mujer que soy para transformarme en una niña que nada sabe ni entiende.
Es tan duro no tenerte. No saberte mío. Y eso es algo que no puedo cambiar. Entonces aprovecho cada minuto, cada beso y caricia, para vivirlos y disfrutarlos. Y luego los guardo entre mis recuerdos, los atesoro como memorias a veces tristes, a veces alegres. Y cuando recuerdo esos pequeños momentos en soledad, te siento conmigo.
Cuándo todo se termine, sé que al menos te tuve cuánto pude, sin retenerte. Porque aunque quisiera hacerlo no podría. Te quiero tanto como para eso.
Sabés? Esta es la primera vez que te escribo así, conciente de cuánto de mis sentimientos reflejan estos párrafos. Pero aunque siempre traté de evitarte en mis escritos… cuántas veces te siento ahí presente? Te filtras de a poco entre mis líneas, y aunque no te haya escrito, siempre te encuentro.
Es lo más extraño. Porque no hay turbaciones ni dolor. No. Sólo la necesidad imperiosa de escribirte mientras me escapo del tiempo. De decirte todo lo que voy a callar cuando te vea.
Ah, sí. Porque esto no va a llegar ni a tus oídos ni a tus ojos. No. Te quiero tanto como para ocultarte mi alma. No todo en mí es amor y caricias. Y aún así estoy segura de que no los querrías.
Aunque a veces me asalte el llanto amargo, es algo maravilloso poder amarte sin esperar nada a cambio. No puedo pedirte ni que me ames ni que me quieras, en cambio puedo amarte tanto como yo quiero. Y eso ya es algo muy difícil de conseguir. Cuántas personas en el mundo pueden amar incondicionalmente y con toda la intensidad de sus almas? Yo puedo amarte con todas mis fuerzas sin que lo notes. Sin molestarte. Puedo brindarme completa sin arrepentirme. Porque sé que te amo, y el día de mañana voy a poder decir “viví mi amor”.
También es sorprendente escribir desde el amor. Sería la primera vez. Generalmente es el dolor quién me inspira, y no voy a negar que sea mi musa preferida. Pero resulta ser un cambio interesante. Todo lo bello que pude escribir sobre el amor siempre fue de la mano del dolor, de la pena. Pero acá no hay dolor, ni resignación, ni nada.
Simplemente soy una mujer que sonríe mientras escribe y sabe que ama con locura. Mi alma y mi conciencia están tranquilas, incluso felices; de que yo reconozca esto, de que finalmente lo acepte. Y eso me embriaga de paz. Una paz que siempre busco y me rehuye. Una paz que casi nunca encuentro. Nunca antes me había topado con ella.
Fue algo bueno conocerte. Al principio fue tan raro. Y tan duro. Yo no entendía nada, qué pasaba? Qué me pasaba? Llegué a sentirme otra, llegué a no reconocerme. Pero ahora conozco los límites de mí misma. Ahora sé que puedo amarte sin que me ames, que puede verte sin lastimarme.
Gracias, muchas pero muchas gracias. Porque sin siquiera saberlo, me enseñaste mucho más de lo que yo creía que podía aprender de mí.

Hika ♥

(Loca, loca, pero tuya)

Sin título?

Muchos dicen que uno nunca termina de conocer a la gente. Y el verdadero problema es que uno no se termina de conocer a uno mismo. Yo por ejemplo estoy conociendo a una Hika nueva, totalmente desconocida para mí. Casi casi ni la reconozco como “yo”.
Hablando conmigo misma (practíquenlo, esta bueno) me doy cuenta de cuanto se de mí y que cosas me eran totalmente ajenas al conocimiento.
Descubrí que soy incurablemente románica, aunque el romance en sí no me guste. Me descubro pensando y repensando en el amor, cuando lo evito porque no lo quiero ahora. Y en el ser amado que niego fervientemente. No quiero amar. No quiero. Pero amo con locura. Y a pesar de rehusarlo y de estar segura que no quiero, deseo con mi alma ser amada.
Y aparte de que ya sabía algo de esto, me descubro completamente escéptica y cínica, y al mismo tiempo crédula e ingenua hasta lo increíble. Pero tampoco puedo evitar ser complejamente cerrada, una desconfiada hasta la médula.
Siempre esa dualidad. No creo en nada. No, no creo en lo que me dicen. Ni en promesas, ni en el cariño. Y su vez elijo creer. Porque creo en que la otra persona cree en lo que dice. Cree que es verdad. No necesariamente es verdad.
Nunca es una afirmación. Es una cuestión de pura voluntad.
A su vez, a pesar de ser una mujer fuerte, decidida, segura; a pesar de ello y de no preocuparme jamás por “el qué dirán” y que todo pero todo supera, descubro en mi ser al ser más frágil e indefenso que he visto. Un ser que necesita cariño, afecto, apoyo. Un ser que jamás lo va a aceptar.
Que soy terca…? Que soy orgullosa? Si. Lo soy. Y lo sabía. Que estoy completamente loca…? También. Y lo amo. Amo vivir en mi locura. No cambiaría nada de mí. Ni lo desconocido. Porque me hace ser yo.
Suelo ser pragmática y realista. No tengo medias vueltas. Y por que corno mi alma se complica tanto con vueltas y vueltas ante el mas mínimo inconveniente? No digo que esté mal ser soñadora pero… y ahora me veo tan indecisa, ni yo me lo creo. Al punto de que a veces me siento como Fiona. “De día soy una, por las noches otra….”; algo así decía el hechizo. Muy bien no me acuerdo pero creo que se capta.

Miren, estuve tan perdida y concentrada buscándome a mí misma que ni siquiera se como terminar esto que escribí hace semanas. Hace semanas que lo dejé incompleto…porque me entretuve escribiendo otras cosas que… bueno, ya las iré subiendo. Pero a pesar de no saber como seguir esto… es tan parte de mí que no podía faltarme. Total, ya me encontré.


Un besotote

Hika ♥

(Qué...? Acá tenía que escribir algo?)

sábado, 25 de septiembre de 2010

Subjetividad

Todo es subjetivo. Por ejemplo ahora. Estoy escribiendo sin un motivo concreto. Sin un tema específico, dejando que las palabras broten y tomen forma para que digan algo. Posiblemente nada lógico, como ya estarán acostumbrados. Pero también es posible que no sea así. Que escriba esto por algún intrincado designio de mi subconsciente. Tal vez realmente tenga algo que decir. Porque siempre hay un “pero”. Siempre. Todo depende del punto de vista, no? Aunque un físico diría que depende del “punto de referencia”.
No soy Einstein, ya lo sé, no acabo de descubrir mágicamente una verdad. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo. Lo sabe, lo ve, lo presiente. Y ahora…por qué lo ignoran?
Tal vez el mayor problema en este momento es que mi cabeza es un gran hervidero de cosas. Ideas, sueños, deseos… imágenes. Unas de sueño, otras reales.
Como en mis dibujos. Ustedes nunca vieron un dibujo mío (y se me rompió el scanner, porque sino subía el dibujo que inspiró toooodoooo este gran delirio) pero siempre empiezo dibujando a alguna chica. Sola. En blanco y negro. En alguna página en blanco. Y cómo si no pudiera tolerar su soledad de tinta, enseguida la acompaña un árbol, siempre desnudo de hojas. Al poco tiempo tiene una media luna justo por sobre su cabeza acompañada de una estrella negra. Siempre negra. Y no nos olvidemos de las montañas que de pronto se alzan a su espalda. Por qué montañas? Podrí ser un mar, una selva. No. Montañas. Al pié de estas un lago, algunos animales bebiendo desde la orilla y un bosque de pinos. Apenas atrás suyo, porque ella nunca mira al lago que siempre está detrás, crecen de tinta unos juncos, y sus pies de pronto y sin previo aviso pisan un camino. Brotan entre el negro y el gris algunas flores, y la lapicera jamás se detiene, siempre hay algún detalle.
Y ahora, a ver si esto no es subjetividad: no importa cuánto sonría la muchacha, sus ojos siempre son tristes. Y haga lo que haga, pinte dónde pinte, su piel lleva siempre el blanco translúcido de una página en blanco.
La veo ahí sola y me pregunto… cómo la llevé a ese páramo? Porque yo la puse ahí, si. Yo la puse tan sola. El paisaje es hermoso…pero y su soledad?
Puede que en mi inconsciente o subconsciente, o el que sea; yo esté así. Sola en un páramo de sueño. Y es que mi realidad a veces es más sueño que realidad. Es un lugar tan extraño. Donde soy feliz o triste o ambas. Pero siempre porque quiero, como quiero. Por mi elección. También es muy plausible que allá yo sea más feliz. Uno en sueños siempre es y hace lo que le viene en gana. En cambio la realidad es… tiene sus trabas y sus juegos. Y no nos da de otra que jugar. Sin siquiera conocer las reglas. Y muchas veces se hace dificilísimo. Por ello los sueños son salvaciones. No siempre, pero muchas veces.
El truco está en no mezclarlas. Hay que reconocer la realidad y su aspereza, y el cálido blandor del sueño. Vivimos una vida en sueños, sí. Pero vivimos una vida real, nos guste o no. No hay que confundirlas jamás. Pero no hay que dejar de soñar!
Al menos si nuestros sueños fueron felices, algo nos queda. Siempre nos va a quedar ese gustito dulzón que nos dejan. Por ello todo es subjetivo. Por ello y por muchas cosas más. Pero…si el sueño se vive más intensamente que la realidad; si es una vida mejor aquella; si nos sentimos más felices… qué mundo es éste? Qué mundo nos tocó vivir?
No se si me fui de tema, o si sigo caminando la misma línea. Aunque sencillamente, lo más probable es que no me importe si me fui de mambo.
Sólo espero que entiendan.


Un besote GIGANTE

Hika ♥

(loca, pero...sí, loquísima)

martes, 10 de agosto de 2010

La loca esta de vuelta

Estoy loca. Sí, muy loca. Tengo la cabeza hecha un revoltijo. Un desastre. Además de estar cansada, no puedo descansar. Hasta que hora me quedé anoche maquinando? Vaya uno a saber…sé que era tarde, muy tarde. Incluso eran las 6 de la mañana y yo daba vueltas. Me llegaron un par de mensajes, miré el celular, y lo revoleé. No podía ni debía enviar nada. No hubiese sido nada coherente, aunque tampoco es que generalmente lo sea.
La cabecita me da vueltas y vueltas…y más vueltas por las dudas. Y si querés, le agregamos unas cuantas más.

Labios:

*Dulces y gráciles. Muy dulces. Insoportablemente dulces. Dulce que duele y empalaga. Se mueven con una gracia infinita mientras hieren. Dulce, dulce hiel. Serán tan dulces porque hieren? O hieren por lo dulces? Sabrosos. Es inexplicable el deseo de poseerlos, una vez más. Robárselos. Son suyos. Son tuyos. Yo los quiero míos.
Tan llenos, tan firmes. Dulces. Hermosos e imperfectos. Destilan veneno, y es una dulce agonía. Una droga. Más fuerte que cualquier droga. Matarías y morirías por tenerla. Adicta. Soy adicta a tu veneno. No. No es tu veneno. Es su veneno el que destilan. Suyo propio. Tienen vida propia. Están separados de tu cuerpo.
Domarlos. Eso quiero. Son salvajes y fieros. Yo quiero domarlos. Míos. Sólo míos. Domesticarlos. Que hermoso. Pero no mansos, no. Yo los quiero fieros, hirientes. No es masoquismo, cariño. No, no lo es. Pero así los quiero. Así. Fieles a si mismos. A su esencia. A ellos. Así los recuerdo. Dulces, hirientes. Agudos, afilados.
Ni tuyos. Ni suyos. Ni míos. Ellos. Vivos. A mí. Los quiero. Para mí. Libres, duros, amargos en su dulce. Mágicos. Fríos y calientes. Móviles.*


Y eso me pasa, básicamente…vivo pensando en él, no sólo en sus labios. Es una adicción insoportable! Es una locura agónica. Extraño cada segundo lejos de él, extraño cada beso que no me dio ni me va a dar. Jamás. Porque sé que no son para mí. Porque sé que no me corresponden. Y también sé que él no me corresponde. Pero sus labios contra los míos son tan suaves, tan hermosos…y a la vez, duelen tanto. Es como si sus besos quemaran. Como si sus caricias me desgarraran por dentro, mientras por fuera el tacto es suave. El latido de su corazón en mi oído, cuando me reclina en su pecho y me abraza, es como si me avisara cuanto tiempo me queda, que va a matarme, de a poco.
Por favor, esto es extremadamente irritante! Me falta el aire, me desespero. Y lo que es más loco, extraño cada momento que sí estoy con él. Porque en el momento no puedo disfrutarlo, no, no puedo. Siempre me falta algo, siempre necesito un poco más. Y luego, cundo estoy sola dando vueltas entre las sábanas frías, ahí es cuando extraño cada minuto que pasé a su lado.
Soy una estúpida. Una loca muy estúpida. Ya que la locura realmente no me molesta.
Creo que en algún lado lo dije, la cordura no es más que la locura desenfrenada.
Y todas mis pasiones son desenfrenadas. Cuando doy mi corazón lo hago así. A todo o nada.
A fondo.
Porque pase lo que pase, entregarse a las pasiones siempre vale la pena.

Un besote enorme y gigante

Hika ♥

(Desenfrenadamente loca)

viernes, 6 de agosto de 2010

Orgullo y Prejuicio

Amo a Jane Austen. Bueno, no sé si la amo o la odio. Depende el caso, seguramente. Anoche muy tarde y con el televisor encendido me topé con una de las genialidades más grandes del cine. Y no lo digo porque hayan gastado mucho en hacerla, ni porque los actores sean los más caros de la industria. Sino por la película en sí, por lo que cuenta y transmite. Orgullo y Prejuicio. Definitivamente prefiero el libro, leerlo es tan apasionante. No sólo podes comprender lo que sucede y meterte en la piel de los personajes. Sino en la historia. Casi casi podes vivirla, palparla. Hay veces que hasta podía sentir el olorcito a tierra húmeda. Pero aunque la película es una versión resumida de esa hermosa novela vale la pena haberme quedado dormida esta mañana sólo por verla. Oh Lizzie y Darcy! Que pareja hermosa, pero hermosa en serio. Más aún que Bingley y Jane, que son dos personajes encantadores, mucho más. La mente aguda y ácida de ella, junto con la inteligencia y la dulzura escondida de él…no sé, los adoro. Soy muy parecida a ambos. Orgullosa como nadie, terca, prejuiciosa. Me identifico con ambos de una manera que ni yo puedo explicar.
Y por eso amo y odio a Austen. Hubiese amado vivir en esa época que ella te pinta como maravillosa. Sé que no lo era, que es puro romanticismo, pero a pesar de que esta época que vivimos es mucho mejor, en esos tiempos el amor era tan fácil. No hay nada peor que añorar lo que nunca tuviste, verdad? Y yo añoro ese tiempo en el que una se casaba casi sin conocer con quién, y aprendía a amarlo. A veces eras feliz, a veces no. Y eso sigue exactamente igual. Eligiendo o no, no siempre tenés la garantía de ser feliz. Pero al menos ahí tenías la excusa. Y no te quejabas, de alguna manera u otra aprendías a vivir así. La vida no es color de rosa (y realmente lo agradezco porque odio el rosa), sin embargo la vivimos. En el 2010 o en el 1800, incluso antes. Es igual.
Y nadie me puede negar que no hay algo de romanticismo en los relatos de Austen. En imaginarse vivirlos. En Orgullo y Prejuicio, Sensatez y Sentimientos, en todas sus novelas. Quién no se imaginó alguna vez allí? En alguno de los tantos bailes o reuniones sociales? Con las cintas, los gorros, los vestidos amplios, altos.
No sé, les envidio eso a los protagonistas. Esa vida que acaso en estos tiempos parece a broma.

Al menos hoy, aunque mi ánimo esta mucho peor que ayer, me siento yo misma de nuevo. Escribir como yo escribo, pensar como yo pienso, sentir…
Sentirme yo, eso era lo que importaba. Mal, muy mal, pero yo misma. Rota, dolida, con ataques neuróticos y brotes de rabia y llanto. Descentradísima. Pero completamente conciente de quién soy y qué quiero. Qué pretendo de la vida. Qué es lo que siento. Y por qué lo siento? Vaya uno a saber. Pero es lo que hay, lo que me toca. Me guste o no. No lo elegí, nunca se elige. Quién elige a quién amar?
Pero estoy en paz conmigo misma. Porque me encontré de nuevo entre tanto vacío y sopor. Sigo un poco perdida, algo. Pero entre la bruma y el malestar de todo lo que siento y pienso, entre todos los espasmos del dolor, ahí seguía yo. Mareada, medio apichonada, pero yo.
Y eso para mí, hoy, vale muchísimo.

Un beso enorme

Hika ♥

(neuro-psicótica y en paz)

jueves, 5 de agosto de 2010

Un dia extraño...

La otra parte:

*Lo sé cariño, lo sé. Calla, no llores. Estoy aquí, a tu lado. Nunca me alejaré. Nunca. Vivo por y para ti. Calla, pequeña. Calla. No sé que hacer para calmarlo. Ojalá supiera corazón, ojalá supiera. Pero no puedo, y quiero! Sabes cuanto quiero hacerlo! Salvarte de mí, alejarte de todo esto, de esta tortura! Pero no puedo. Tampoco te quieres ir… que hago yo con eso? No puedo luchar contra eso si yo tampoco quiero dejarte. No amiga mía, no mi hermana. Somos una misma persona y no puedo dejarte. No querés irte. No puedo quitarte. Cómo te saco de mí? Cómo me salgo de ti? Cómo? Calla mi princesa, calla. No grites. De que nos sirve gritar? No corazón, no. Eres mi perdición y yo la tuya. Pero de esto, mi reina, de esto. De esto saldremos juntas.*


Cabe decir que me siento rara. Es algo tan raro. Estoy sentada acá, frente al monitor, sin nada que decir o hacer.
Es como estar vacía. Sin un propósito. Y no me quiero sentir mal por ello, ni hacerme problema. Pero ahí está esta vacuidad molestándome. Como un completo y enorme estorbo. No puedo ni pensar con coherencia. No puedo hilar dos frases seguidas. Ni siquiera me siento yo misma. Aunque tal vez…vengo sin sentirme yo desde hace un tiempo.
Me paso el día leyendo y releyendo. Soñando. Si, porque a pesar de estar vacía consigo seguir soñando. Cosas que no van a pasar jamás, lo sé. Pero por ello son sueños.
Y como me gustan! Si no fuera por la dura realidad, confundiría tan fácil mis sueños con la vida real! Y lo haría con gusto! Pero se que no debo…
Y a la vez, estoy mordiéndome las uñas desesperada! Y eso que no tengo uñas!! Es que quiero hablar con alguien que conmigo no quiere hablar…y yo me muero de ganas de que quiera. Pero debo ser fuerte y se muy bien que lo soy, que no voy a sucumbir. No, no voy a caer!!
Mis delirios y yo, mi yo en mis delirios. Soy dos, otra vez, o tal vez más de dos. Pero siempre somos varios, todos y cada uno de nosotros.
Me parece que nada de lo que escribo tiene sentido. Ni siquiera tiene mi gusto personal. Otra vez no soy yo. Ni siquiera para escribir.

Les dejo un besote enorme

Hika ♥

(Completamente turbada y perturbada)

miércoles, 4 de agosto de 2010

Adicción

*Ella no sabía por qué. Pero no podía dejarlo. Era más fuerte que su propia voluntad. Sabía con toda certeza que era enfermizo. Que la dañaba. Lo sabía. Y aún así no podía alejarse. Se sentía patética, como un payasito de circo barato. De esos que te dan risa sólo porque te dan pena. Pero no podía escapar. Ya no. Porque siente su cuerpo y no puede resistirlo.
Porque la besa y por un instante es feliz, nada le falta. Y luego vuelve a sentirse vacía. Terriblemente vacía. Le habla y se muere. Pero sabe que es efímero. Que no durará. Y aún así, durante ese pequeño instante, se siente en casa. Debe dejarlo, porque sabe. Sí, sabe. No hay un solo instante en que ella esté en los pensamientos de él.
Se sabe nada. Y no le importa. Pero aún así le duele tanto. Cada palabra es una cuchillada, honda, profunda, que ella siente como caricias. Es veneno puro disfrazado con la más dulce miel. Intenta vanamente resistirse, pero no hay resistencia. No puede. No, no puede. Y sabe que no va a poder.
*

A veces pienso que las mujeres somos estúpidas. Y no es machismo, de hecho soy mujer. Tampoco soy feminista. Pero a pesar de toda la inteligencia que tenemos, de lo buenas que somos para hacer mil cosas a la vez sin que se nos filtre el más mínimo detalle, somos incurablemente estúpidas. Y con ganas. Tenemos a quién nos ama, nos cuida. La persona ideal. Pero no nos pasa lo mismo. Sabemos cuánto vale, pero…no es lo que queremos. Y resulta que lo que queremos siempre, pero siempre es lo incorrecto.
Las mujeres culpamos a los hombres de ser todos iguales, y es cierto, en cierto punto conoces a uno y conoces a todos. Pero nosotras no nos quedamos a la zaga. No. Nosotras somos exactamente iguales.
Porque somos nosotras las que siempre nos enamoramos del chico malo.
Y no porque realmente sea malo, no sólo es eso. Sino porque es el que NUNCA nos va a amar. No como queremos. Ni de ninguna forma. No puede ni va a amarnos. Y tampoco es que no nos lo dejara clarito, al contrario. Sabemos que es una basura, que nos va a usar e igual, nos entregamos corriendo a sus brazos desesperadas. Nos conformamos con muy poco. Una palabra linda, un día que se acordó de nuestra pobre existencia después de vaya a saber cuánto, una caricia, un beso. Algo. Y sabemos que en realidad eso no vale. Después nos reprochamos a nosotras mismas una y mil veces, pero a la hora de la verdad, volvemos a ceder.
Definitivamente somos estúpidas.
Justo anoche estaba pensando en eso. Y se me dio por escribir. Pero necesitaba ponerle una explicación. En realidad, necesitaba descargarme. Porque no soy de las que le reprocha a alguien que no tiene nada que ver, y que las hay, las hay. No, los errores que cometo sola, me los tengo que bancar solita. Al fin y al cabo, si quedó todo bien clarito de un principio, por qué tendría que culpar a alguien de algo? Si soy yo la que se equivoca. Bueno, mi corazón.
No, la única adicta a las armas de doble filo acá soy yo. Yo y mi alma desquiciada que no me da tregua. Y bueno, como siempre voy a seguir fiel a mí misma, no me queda más que atenerme a ello. Total, soy la única que lo sabe. No soy tan obvia ;)

Un beso enorme y un abrazo del alma

Hika ♥

(Jugando con fuego y con mi alma)

sábado, 31 de julio de 2010

Odio y amor

No se que haría si no pudiera escribir. Esto de ser dos personas en una me mata. Soy la que soy, y soy la que ven. Y ya ni yo misma sé quien soy o cual quiero ser.
Agarré una vieja agenda que encontré de casualidad. Estaba enamorada o creía estarlo. Y hoy estoy igual. Amo o creo amar?
No sé, porque estoy completamente segura de que no es más que un sueño desquiciado. Leo como escribí con mi corazón en la lapicera que lo extrañaba, que lo necesitaba. Y hoy me siento igual. Me duele no hablarle, me duele no sentirle, me duele no verle. Y más duele saber que esos pensamientos sólo estan en mi cabeza.
Yo soy la que extraña, soy yo quien necesita. Y sólo yo.
Allá nadie siente lo mismo. Yo sola me torturo.
Soy una soñadora. Una loca con una imaginación terrible. Mi mundo y MI mundo podrían ser el mismo si no supiera que Mi mundo es sólo lo que yo quiero creer.
Y en parte me vuelvo a sentir como Marí...o María...guardando mi corazón para un diario, y nada más.
Ser fría y calculadora me sale tan bien. Pero me cuesta tanto. Siento un odiohacia mi misma. Porque siempre es a mí! Porque no puedo culpar a nadie...no podría culpar a nadie por lo que mi cabeza quiere creer.
Ni por lo que mi corazón quiera sentir.
Odio y amor. Como siempre. Nunca una de las 2 caras, siempre las dos.
Y me cuesta tanto tanto!! En este momento no se que hacer, porque mi orgullo es mayor al hecho de sucumbir. Y cuando lo hago sólo me siento más tonta.
Tonta y humillada.
Tonta, tonta, tonta, tonta. TONTA!
Eso soy, una tarada, una estúpida.
Y caer en este jueguito, un jueguito que yo sola cree...
Por favor, tonta.
Que sería de mí sin escribir?
Ahora a sonreír de nuevo. Volvé a ser la múñequita de siempre.
Las muñecas no sienten.


Un abrazo enorme

Hika ♥
(sucumbiendo a sus pasiones, otra vez, como siempre)

martes, 27 de julio de 2010

Amor

"El amor no se termina cuando una relación se termina."

Acabo de escribir la frase. La leo y la releo. Pongo los ojos en blanco. Y suspiro riéndome de mí misma. Claro, uno lo lee y es fácil. "Si, tiene razón" o "No, no es así" y demás. Pero hay muy pocos que lo viven y se dan cuenta. Cuando uno deja de amar a alguien no deja de amar. Porque el amor sigue a pesar de todo. Aunque la frase sea muy estúpida.
Y me di cuenta en particular que soy de esa clase de personas. Me enamoro de alguien, sí. Amo a las personas de las que me enamoro.
Pero yo me enamoro del amor.
Y más cuando estoy sola. Ahí, en ese momento cuando una no tiene a quién amar, porque el amor se terminó, una sigue amando. Y a quién ama? No importa, ama. Y punto.
Ese amor idílico, soñado, sin rostro, sin cuerpo, sin nombre... Ese amor soñado que una sueña cuando no quedan sueños. Una lo ve, se imagina como sería. Lo perfecto, lo hermoso... hasta los besos se imagina!
Y suspira de amor. Porque el amor es así. Sigue a pesar de todo y todos, y no le importa. Nunca nos deja solos. Para bien, o para mal.
A veces nos tortura, y cuando estamos al borde del precipicio, nos acaricia tiernamente y nos llena de su calidez.
Y eso nos desquicia. Eso nos apasiona. Nos vuelve locos. Esa dualidad del amor. Tan duro, tan áspero y a su vez tan dulce y tierno. Pasión, fuego, todo mezclado con ardor, dolor.
Me descubro a mí misma cada vez más apasionada. Una pasión irrefrenable destinada al amor, y sólo al amor. Una pasión loca y hermosa, destinada a alguien que no existe, o que no conozco, que no está. Pero amo. Sí, amo. Y me hace sentir viva. A pesar de no ser correspondido por nadie, a pesar de que hay días en que quiero llorar, hay otros tantos como hoy que quiero reírme!
Reírme de la vida, de mí, de mi locura. De mi amor destinado solo al amor. A puro beneficio de él. Amor.
Una de las palabras más hermosas y temibles que conozco. Y tal vez por ello la mejor. Un sentimiento único.
Amor. Vida. Amor.
Vida.
Amar me hace sentir viva. Y por ahora eso es sólo lo que importa.


Un abrazo enorme enorme

Hika ♥

(cada día más loca, sí, y muchísimo más pasional)