viernes, 6 de diciembre de 2013

Una escalera, un árbol y un cesto ~

"Quiero desaparecer", se dijo.

Quería ser invisible. Ser parte del pasto, los árboles y el viento, que le rodeaban. De alguna absurda y cómica manera, sabía que, de todas formas, para los transeúntes era total y completamente invisible. Quién iba a reparar que allí, sumida en sus más tristes pensamientos y con los ojos abarrotados de lágrimas, había alguien sentada?
Se sentía tan vacía que sabía que ni los perros que por ahí pasaban, ni los pájaros, iban a acercarse a ella. Era acaso otra ironía de la vida que en sus auriculares sonara "Somewhere only we know"? Probablemente era una burla más, sabiendo que era exactamente dónde se encontraba.
Era tan familiar el entorno...tan suyo. Definitivamente suyo era la palabra correcta. Suyo en los peores momentos, en los mejores...y quizá uno de los menos dolorosos. Porque se sabía rodeada de lugares, de olores y de recuerdos. Cada lugar tenía un recuerdo específico. Y no podía soportarlo.
Todavía no entendía como era que se mantenía entera. Cómo no se había desmoronado en pedazos ya?
Se abrazaba las rodillas mientras terminaba el tercer cigarrillo consecutivo. Parecía increíble que a esa altura se sintiera tan sola, que todavía se sintiera tan sola...y como una epifanía sabía que los 11 cigarrillos, por entonces 8, no le iban a durar el resto del día. Se sentiría agradecida si llegaban a la tarde.
Volvió a aferrarse de sus rodillas, desarmada. Prontamente, sintió una presencia invadir su íntima y vacía invisibilidad.
Fue entonces cuando empezó a temblar de nuevo...

"Quiero desaparecer", susurró para si misma, antes de erguir la cabeza y forzar una sonrisa.




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